VINA 2006: Sin Banderas y Feliciano en la Quinta Vergara


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El romanticismo inundó la Quinta Vergara esta noche. Primero con un clásico Feliciano. Y luego con el dúo Sin Banderas, que sorteó sin mayores problemas su debut en el certamen internacional.

El argentino Noel y el mexicano Leonel emocionaron hasta el éxtasis a un público mayoritariamente femenino con sus más sentidas baladas románticas. Temas como "Mientes tan bien",  "Que lloro" y "Entra en mi vida" fueron más que coreadas por sus fanáticas.

Con una despliegue escénico más bien sobrio y sin desafinar en ningún momento, el dueto recibió dos antorchas y la respectiva gaviota de plata. Consagrando su éxito sobre el escenario.

También fueron los "culpables" de provocar hasta el momento la máxima expresión de fanatismo  - y de pasada evidenciando ciertos problemas con la seguridad - por parte de del público, cuando un par de fans subieron al escenario durante la interpetación de la última canción con la intención de tocar y abrazar a sus ídolos.

El incidente no pasó a mayores y fue bien manejado por los artistas, quienes incluso autografiaron la polera de uno de los fanáticos.

FELICIANO DE LUJO

En tanto, la mezcla de estilos y una fuerte carga de romanticismo fue la receta del cantante puertorriqueño José Feliciano para abrir la segunda noche del Festival de Viña y ganarse el todo el respeto del público de la Quinta Vergara. Los aplausos le hicieron un justo acreedor de la Gaviota de plata.

Clásicos boleros, flamenco de los Gypsy King, un guiño al Reggeaton y Rock n Roll, un hit del "caído" Simply Red (If you don't know me by now) y una latina versión de "Light My Fire" de The Doors fueron parte del repertorio que llevó a despejar las dudas acerca del recibimiento que tendría el artista. Todo esto, por supuesto, coronado por sus más recordados y románticos éxitos.

La calidad del show de Feliciano supo imponerse, al igual que anoche con Juan Luis Guerra, y el monstruo no dudó en reconocerlo y demostrar su apoyo con las antorchas de plata y de oro, y la mencionada gaviota. "Estas antorchas son más de ustedes que mías", replicó emocionado el cantante, dirigiéndose al público.

Luego, vino la sorpresa y aprovechando la presencia de Myriam Hernández en el escenario, Feliciano reconoció su admiración por la intérprete nacional y la invitó a cantar a dúo su éxito "Para decir a Dios", acompañados sólo por su guitarra.

SORPRESIVO DEBUT DEL HUMOR

Nadie esperaba mucho. Nadie lo conocía, en realidad. Pero resultó una agradable sorpresa el encargado de abrir el humor en Viña 2006. El argentino, Carlos García, apeló a una rutina ágil, con apoyo audiovisual, de humor universal, intercalada con las justas dosis de música (ópera, por extraño que parezca), que supo ganarse a un domado monstruo viñamarino. Agradeció al público, porque "Estoy contento, porque ya superé los cinco minutos que me vaticinaba la prensa", dijo el showman rescatando aplausos. Finalmente, y a pedido de un sector de la galería, el trasandino se llevó su antorcha de plata.

UNA NOCHE DE ROMANCE

Con una obertura basada en los musicales de Broadway, se dio inicio a esta nueva jornada de Festival.

La coreografía fue acompañada por una medialuna que bajó hacia el escenario, con dos bailarines que emulaban alguna divinidad prehispánica, en un quiebre que duró tan sólo unos minutos, para volver luego al brillo.

Los animadores aparecieron en escena y el vestuario nuevamente sorprendió. Lagos siguió con los mostrado ayer y subió con un traje ajustado. Esta vez, blanco. Mientras que Myriam apostó a una tenida más tapada, con un corsé metalizado no muy sugerente.

El beso de la primera noche fue reemplazado por una invitación al público para que fuese el 'monstruo' el que realizara una masiva cadena de ósculos.

Fuente: LaTercera

 
 


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