Fergie da gracias a The Black Eyed Peas


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La escultural vocalista, conocida por sus cualidades vocales y derroche de energía en escena, confesó a la revista Blender que cuando estaba metida en las drogas, no te se daba cuenta de dónde estaba hasta que ya estuvo metida hasta el cuello. "Hablé con Dios y sentí cómo me echaba en cara haber desperdiciado el talento que me había dado para cantar”, acotó.

Fergie se hallaba en condiciones de extrema necesidad debido a su adicción, e incluso se halló durante un tiempo sin residencia fija. El cristal meth (muy de moda hace unos años en Los Ángeles) le ayudaba a evadir sus problemas: esta metaanfetamina es un poderoso estimulante, incluso en dosis bajas, que estimula la liberación de dopamina en el cerebro.

Energía, nula sensación de cansancio, menos apetito, euforia, aumento de la frecuencia respiratoria y de la temperatura corporal son algunas de las sensaciones derivadas de su ingesta, con un “colocón” que puede durar varias horas. A medio plazo causa insomnio, irritabilidad compulsiva, paranoia, alucinaciones sonoras y, en determinadas dosis, complicaciones coronarias e incluso infartos. Dura mucho más tiempo en el organismo que la cocaína, por ejemplo, y produce más daños cerebrales y neurales.

Además de las charlas celestiales, varias sesiones de hipnoterapia obraron maravillas en la cantante, que ganó suficiente entereza para hacerse con el puesto de cantante en The Black Eyed Peas.

Fuente: Los40

 
 


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