Luis Llosa revela entretelones de La Fiesta del Chivo


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Esta noche es el Avant Premiere de La Fiesta del Chivo con la presencia de los actores principales y del autor de la novela homónima, Mario Vargas Llosa, en el Cine Alcázar, función que será a beneficio del Hogar Reina de la Paz que protege y alberga menores que han sido objeto de violación. El director de la cinta señaló en entrevista exclusiva en el bloque “Ampliación de Noticias” de RPP Noticias que esta película marca su ingreso al mundo del cine independiente.

Reconoció que había estado haciendo un tipo de cine distinto por ser un gran admirador del cine americano y pertenecer a su tradición era un reto, pero estaba pendiente hacer otro tipo de cine, “Justamente cuando tomé la decisión de hacer el viraje apareció La Fiesta del Chivo. He vivido intermitentemente en Republica Dominicana y por ello el mito Trujillo lo he tenido siempre muy presente y todas las virtudes de la novela me cautivaron inmediatamente por lo me propuse hacer este proyecto que me tomó cuatro años. Hubiera muy frustrante de no haber llegado a buen puerto. Estoy muy contento de haber hecho la película, de haber podido realzar el estreno en mi propio país con la presencia de los protagonistas y saber que las reacciones han sido muy positivas y los comentarios bastante favorables”, dijo.

¿Qué actitud toma un director cuando un sector del público dice que la novela fue mejor que la película?, se le preguntó. “Indudablemente es el peso que uno carga cuando alguien te lo dice pero el trabajo más duro es compendiar la novela y en esto me acompañó Augusto Cabada, un cineasta y guionista peruano, con quien fabricamos un esqueleto que se convirtió después en una película de dos horas. Sientes una responsabilidad cuando se trata de una novela que es muy buena y que ha tenido una gran aceptación a nivel mundial. Le presentamos a Mario un par de versiones de los primeros guiones que él leyó ya que siempre es útil hablar con el autor quien te recuerda qué es lo esencial pero siempre bajo la premisa de que la novela era la novela y la película era un proyecto mío. Hubo una distancia clara y la colaboración de Mario fue más bien informante” comentó para añadir lo que señaló en la víspera respecto a que lo que se había sacrificado de la novela era la cronología que seguía a la muerte del tirano.
 
Llosa contó que el proceso de selección de los actores que participaron en la cinta fue bastante largo y que abarcó castings realizados a cientos de personas en República Dominicana, Nueva York, Miami, Londres y España. “Cuando se lee una novela o un guión uno visualiza a tal o cual actor y por eso la búsqueda de los actores fue más o menos prolija y difícil. En el caso de Isabella Rossellini, quien fue una de mis primeras opciones, la verdad es que fue muy interesante porque le enviamos el guión y reaccionó muy rápidamente a favor y luego de leer la novela se terminó de convencer en aceptar el personaje de la atormentada Urania. En el caso de buscar al actor que encarnaría al dictador Trujillo era más difícil. Un día me fui al cine y lo vi en la pantalla y sentí una especie de flechazo, un sacudón y dije ahí está Trujillo. Era el actor Tomás Milian. Lo que yo andaba buscando es lo que puede haber detrás de la mirada de ese hombre, yo vi en la pantalla a un general muy malévolo en “Traffic”, el enganche fue inmediato por la mirada que había en este personaje, ese fue el rasgo más importante y en el caso de él, sí había leído la novela. Viajé a Miami a proponerle el papel y aceptó. En el caso de la niña Urania la encontramos en Inglaterra y aquí hubo un golpe de suerte porque tenía talento pero además algunos rasgos de Isabella Rossellini”, contó.

Respecto a cómo se concibió el proyecto de la película, Luis Llosa reveló que tomó los derechos de la novela sin que la familia lo supiera. “No había terminado de leer La Fiesta del Chivo y me puse en contacto con los agentes de Mario. Eso sucedió hace cuatro años y medio y luego había que armar la financiación. Llevé el proyecto a Hollywood, donde había estado trabajando pero allá la reacción fue que se trataba de un tema demasiado remoto para el mainstream americano. Luego de un tiempo fue obvio que haría una película independiente, con lo cual tendría mayor libertad, y fue entonces que llevé el proyecto al productor Andrés Vicente Gómez, con quien empecé a trabajar. Todo eso nos tomo tiempo porque no se trata de una película de bajo presupuesto pero tampoco es una película de presupuesto gigante. El situarse en ese intermedio hace las cosas a veces las cosas más difíciles. Felizmente Andrés levantó parte de la financiación en España, Inglaterra y República Dominicana y todo eso tomó cuatro años y medio y desde que me dieron la luz verde hasta que entregué la película, transcurrió un año y tres meses”, explicó.
 
Fuente: RPP

 
 


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