Crítica de la película cars


Enviado el 25/07/2006 , 6:12 pm
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Pixar lo ha vuelto a hacer. Y además de la mano de su artista más conocido, John Lasseter, el mismo que nos deleitó con las dos entregas de "Toy story" y con ese homenaje a "Los siete samuráis" llamado "Bichos: Una aventura en miniatura". El nombre más emblemático de Pixar no había dirigido ninguna película de animación desde 1999, siendo ayudado en esta ocasión por Joe Ranft, quien, por desgracia, falleció en un accidente de coche en el verano de 2005, saliéndose de la carretera el vehículo en el que viajaba como pasajero y cayendo en las aguas del Océano Pacífico (como es lógico, el filme está dedicado a este artista que ha trabajado para Disney durante décadas).

No son pocas las ocasiones en las que Lasseter ha manifestado su devoción por el mundo del motor, de ahí que sea lógico que él mismo se haya puesto al frente de una producción de estas características. La cinta nos narra las aventuras de Rayo McQueen, un coche de carreras que sólo tiene un objetivo: llegar el primero a la meta para de este modo hacerse con la Copa Pistón, sin duda el trofeo más preciado para alguien tan competitivo como él. Sin embargo, y mientras viaja en su lujoso camión, va a dar a parar de forma fortuita a Radiador Springs, un lugar situado en la Ruta 66 y que ha sido olvidado por todos después de que se construyera una autopista que evita que el tráfico atraviese la abandonada ciudad. Allí, McQueen conocerá a sus habitantes y aprenderá no pocas lecciones de ellos.

"Cars" es un filme familiar que resulta entretenido de principio a fin, convirtiéndose en uno de esos largometrajes que se ve con tanto agrado que apenas nos percatamos de su duración. Partiendo de una historia sencilla, Lasseter y su equipo crean unos personajes entrañables y carismáticos que no dejan de ser personas insertadas en las carrocerías de unos cuantos vehículos. A su alrededor nos encontramos de nuevo con una muestra de la fértil imaginación de Pixar, cuyos integrantes son capaces de recrear una sociedad motorizada que no difiere mucho de la nuestra. Este estudio ha hecho realidad lo que parecía un imposible, dotando de emociones a unos objetos que en principio no era factible que pudieran manifestarlas.


Por otro lado, conviene aclarar que no se trata de una cinta dedicada exclusivamente a los amantes de los coches, puesto que las carreras no son agotadoras y ocupan una pequeña porción del relato, interesándose más los guionistas en desarrollar la personalidad de los protagonistas, tarea en la que obtienen unos resultados notables. Los dobles sentidos de los diálogos y los gags visuales nos harán sonreír en más de una ocasión, aunque Pixar no se olvida de añadirle a la película una sensibilidad que considero no debería confundirse con sensiblería, puesto que sus elementos aleccionadores se muestran en pantalla respetando en todo momento al espectador y exponiendo tan sólo un punto de vista que sólo enojará al público más díscolo.

 Lo que es incuestionable es la portentosa calidad de los apartados técnicos de "Cars", dejándonos con la boca abierta las fabulosas caracterizaciones de los protagonistas, los deslumbrantes y preciosistas paisajes que contemplamos a lo largo del filme o su sobresaliente física e iluminación (dicho de otro modo, "Vecinos invasores" parece un lienzo pintado por un principiante mientras que "Cars" es una obra de arte firmada por un maestro en esta materia). Aunque siempre eficaz, puede que la banda sonora de Randy Newman sea lo menos reseñable del largometraje, empleándose una serie de temas que nos recuerdan a cierta música folclórica de determinados lugares de los Estados Unidos.

Finalmente, toca hablar de uno de los apartados más polémicos en este tipo de propuestas: su doblaje. Por suerte, en esta ocasión se ha optado por utilizar las voces de profesionales para dar vida a los principales personajes de la narración, siendo anecdótica la presencia de unos cuantos famosos en la misma y, en todo caso, bastante coherente el añadido de algunos de ellos (así, un automóvil se muestra emocionado al pasar a su lado Mario Andretti, siendo en España sustituida su voz por la de Fernando Alonso). Por suerte, en esta ocasión no se repiten los estropicios de "Madagascar", "El espantatiburones" o incluso "Shrek". En fin, que cunda el ejemplo...

Por: Joaquín R. Fernández

 
 


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